Como de viajes tratan mis relatos, ya lo saben ustedes queridos lectores y amigos todos, he decidido que, de manera temporal o permanente, eso los dioses lo sabrán, mis relatos viajan a El Tablón de JLin pues JLin y Tuz Kutimon son uno y lo mismo y no me resulta fácil distinguir entre uno y el otro, es más, mi pobre y humilde cerebro corría serio peligro de disociarse en dos pedazos independientes. El caso es que los deberes mundanos (el trabajo y esas cosas que completan nuestra cotidiana vida) me obligan a limitar mi actuación en la blogosfera.
No crean por ello que les abandono, nada de eso, más bien al contrario, pues bien saben cómo y cuanto disfruto de sus comentarios y lecturas. Si los dioses así lo permiten (y si no también carajo, que tengo mi lado rebelde y hasta herético si me lo propongo) publicaré con regularidad en el dicho Tablón, espero que una vez a la semana, pero en cualquier caso... publicaré.
Ya ven, soy como un nómada de la red, no paro quieto ni tres meses en el mismo sitio, será cosa de los genes, de que ando buscando un sitio sin saber cual es o, sencillamente, de que mi inquieto, trasero me lleva de aquí para allá vayan ustedes a saber.
No crean por ello que les abandono, nada de eso, más bien al contrario, pues bien saben cómo y cuanto disfruto de sus comentarios y lecturas. Si los dioses así lo permiten (y si no también carajo, que tengo mi lado rebelde y hasta herético si me lo propongo) publicaré con regularidad en el dicho Tablón, espero que una vez a la semana, pero en cualquier caso... publicaré.
Ya ven, soy como un nómada de la red, no paro quieto ni tres meses en el mismo sitio, será cosa de los genes, de que ando buscando un sitio sin saber cual es o, sencillamente, de que mi inquieto, trasero me lleva de aquí para allá vayan ustedes a saber.

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